TEMA 4 DE LA 3ra UNIDAD =AMOR PROPIO=
馃挏馃挍EL RESPETO COMO FUNDAMENTO 脡TICO DEL AMOR A LOS DEM脕S馃挍馃挏
Uno de los valores morales fundantes en toda manifestaci贸n
humana del amor a lo otro, es el valor respeto, principalmente, el respeto a la
vida, a la naturaleza y a la humanidad entera. Respeto “significa valorar a los
dem谩s, acatar su autoridad y considerar su dignidad, se apega a la verdad, no
tolera la mentira, la calumnia ni el enga帽o y exige un trato amable”. En este
sentido, el respeto es principalmente una forma de reconocimiento, de aprecio y
valoraci贸n de las cualidades de lo otro, precisamente porque dichas cualidades
han sido descubiertas, construidas y/o resinificadas a partir de la relaci贸n
humana con lo otro.
El respeto puede ser de dos tipos: activo y pasivo. El
activo es aquel que el sujeto se da a s铆 mismo como resultado de su propia
deliberaci贸n moral, mientras que el pasivo, es asumido por temor y miedo al
castigo impuesto por una autoridad externa.
RESPETO A LA VIDA
La lucha por la vida es una de las constantes de los seres
vivos. Hasta el punto de que, durante siglos, se consider贸 el derecho a la vida
como el primer art铆culo de una ley natural. Ning煤n ser vivo quiere la muerte.
Esta es siempre algo que acaece, que sobreviene, no algo que los que est谩n
vivos busquen o quieran por s铆 mismos.
Todos los seres
concretos hist贸ricos, espacio temporales (sean estrellas o peces, nubes o
monta帽as) est谩n limitados en el espacio y el tiempo. Se dice que s贸lo Dios es
eterno e infinito, puesto que est谩 en todo lugar y tiempo. Pero en el mundo
real todo empieza y todo acaba. Todo tiene l铆mites espacio-temporales. Aunque
en el mundo real todo acaba, s贸lo lo que vive muere.
El respeto a la vida, en cualquiera de sus manifestaciones,
tiene que ser un respeto activo, es decir, elegido y practicado libremente por
el individuo, y no un respeto pasivo, impuesto por una autoridad externa, donde
el individuo s贸lo tome conciencia de su val铆a, pero no haga nada para
perpetuarlo.
RESPETO A LA NATURALEZA
Tenemos razones suficientes para pensar que los problemas de
la naturaleza son los problemas del hombre por excelencia: necesariamente hacen
referencia a su permanencia o destrucci贸n definitiva.
No 煤nicamente hacemos historia de la naturaleza cuando
actuamos sobre la misma, sino tambi茅n cuando respetamos y dejamos a 茅sta seguir
su propio proyecto de ser, toda vez que aceptamos, junto con Nietzsche, que “en
ella no hay m谩s que necesidades”. En este sentido, respetar y dejar ser a la
naturaleza, significa ya actuar sobre ella. A decir verdad, no se trata de
convertirla en algo intocable, sino de seguir asimilando las m煤ltiples bondades
que, sin pedir nada a cambio ella nos ofrece, al mismo tiempo que respetamos
sus m谩s profundas necesidades. Como dijo Bacon: en vez de que “los hombres se
ocupen en admirar y celebrar los falsos poderes de la mente, deber铆an
contentarse con observar a la naturaleza y no de alardear vanamente de
vencerla”.
RESPETO A LA HUMANIDAD
La humanidad ha dejado de ser una noci贸n abstracta: es una
realidad vital ya que desde ahora est谩 amenazada de muerte por primera vez. La
humanidad ha dejado de ser una noci贸n solamente ideal, se ha vuelto una
comunidad de destino y s贸lo la conciencia de esta comunidad la puede conducir a
una comunidad de vida; la Humanidad, de ahora en adelante, es una noci贸n 茅tica:
ella es lo que debemos realizar todos y en cada uno. Mientras que la especie
humana contin煤a su aventura con la amenaza de la autodestrucci贸n, el imperativo
es salvar a la Humanidad realiz谩ndola.
El respeto a la humanidad ha de significar, por tanto, la
lucha cotidiana de hombres y mujeres en el mundo por la dignificaci贸n de la
libertad y la dignidad humanas; respeto entendido como forma de reconocimiento
de esta humana condici贸n del hombre que consiste en su propia b煤squeda de
autotrascendencia, para convertirse al mismo tiempo, en un ser cada vez m谩s
universalizable. Para que este tipo de respeto y amor a la humanidad sea
posible, se demanda del “ciudadano terrestre” el cultivo de una actitud
radical, en donde, como sostiene Marx, “ser radical es atacar el problema por
la ra铆z. Y la ra铆z para el hombre es el hombre mismo”. Esto significa que en
esto del respeto y el amor a la humanidad, tenemos que empezar por nosotros
mismos.
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